


En un hecho sin precedentes en el país, Indupalma entregó los títulos de propiedad de 2.256 hectáreas a 150 campesinos como parte de un modelo económico equivalente a una nueva reforma agraria, impulsada desde el sector privado, que busca generar riqueza, paz y construir capital social.

Sabana de Torres, Santander, 20 de febrero de 2012. En la hacienda El Palmar, ubicada en Sabana de Torres, se llevó a cabo el evento de entrega de los títulos de 2.256 hectáreas, 1.500 de ellas sembradas con palma africana, a 150 campesinos como parte del proyecto El Palmar impulsado por Indupalma. Este acto contó con la participación del Presidente Juan Manuel Santos, el expresidente Belisario Betancur, los ministros de Agricultura y Desarrollo Rural y Educación, Juan Camilo Restrepo y Maria Fernanda Campo, el Alto Comisionado para la Prosperidad, el presidente de la junta directiva de Indupalma, Daniel Haime, el gerente general, Rubén Dario Lizarralde, representantes gremiales, fuerzas militares y organizaciones de la sociedad civil.
Durante la intervención, el Presidente del Grupo Daniel Haime señaló que había nacido una nueva clase empresarial en Colombia, una clase que representa la materialización del emprendedor rural, pionero y visionario como parte del desarrollo del país y continuó “con este modelo de negocio que se preocupó por generar inclusión y sostenibilidad en el país, es un ejemplo de cómo se puede construir, sembrar, promover e impulsar la paz a través de la generación de riqueza y agregó: “Generación de riqueza, porque Indupalma no ha regalado nada a estos campesinos aquí presentes que hoy son empresarios. Y detrás de esta generación de riqueza no solo hemos prop iciado la paz de esta región, sino también la gobernabilidad, la educación y el desarrollo social en general”.
Por su parte, el Gerente de Indupalma, Ruben Dario Lizarralde añadió: “este es un ejemplo de reforma agraria desde el sector privado. Fue mediante alianzas con la banca y el gobierno nacional que logramos que los campesinos tuvieran una financiación a doce años, para la compra de las tierras y el establecimiento del cultivo”.
Y agregó “es un modelo gana-gana que puede ser implementado en cualquier actividad: primero convencimos a los campesinos para que trabajaran unidos, luego convencimos a los bancos para que les prestaran poniendo como garantía la tierra, el trabajo y el compromiso de Indupalma de comprar el fruto; así les dimos razones para que creyeran en ellos mismos y hoy vemos grandes resultados”.
Con la frase “Señor Presidente siembre usted esta semilla en el territorio colombiano” los palmeros invitaron al máximo dirigente del país a que replique este modelo de negocios inclusivos que hizo posible que los campesinos que antes eran jornaleros, sean ahora propietarios y empresarios.
Durante su discurso el presidente Juan Manual Santos dijo sentirse muy orgulloso de los propietarios del palmar. Mencionó que hay que sembrar la semilla de la paz por toda Colombia, y demostrarle a los demás que los sueños si se pueden cumplir. “Porque todos unidos podemos aportar un granito de arena para el mejoramiento del país”.
Dirigiéndose a los campesinos señaló: “así como hoy estamos aquí reunidos porque ustedes son dueños de las tierras, mañana otros 150 campesinos podrán ser empresarios. Yo sé que ustedes tuvieron que soportar la violencia por mucho tiempo, pero nunca perdieron la fe. Muchos al principio no creían, pero lo importante es que con esfuerzo y dedicación sacaron un proyecto adelante; con la ayuda de Indupalma pero como mencionaba Daniel Haime, aquí no se le regalo nada a nadie, ustedes mismo hicieron esto posible”.
“si se puede, gracias señor presidente, gracias Doctor Rubén Dario por hacer posible este sueño y deben seguir apoyando esta clase de proyectos para conseguir la paz,” fueron algunas de las frases pronunciadas durante el evento, por parte de los nuevos empresarios campesinos.
Un sueño hecho realidad
Ahora cada campesino tiene el título de propiedad sobre más de diez hectáreas de un terreno cultivado que permanecerá unido para beneficio de todos los asociados y que ellos mismos compraron a través de su esfuerzo y trabajo.
Para lograrlo los campesinos se organizaron a través de Unidades Autónomas Empresariales (UAE) y accedieron a créditos sobre el valor de los terrenos y el cultivo, con los cuales constituyeron patrimonios autónomos administrados por una fiducia.
El gobierno les entregó subsidios equivalentes al 40 por ciento del valor de la siembra e Indupalma hizo los estudios jurídicos, financieros y operativos; les vendió las plántulas para sembrar, les brindó capacitación técnica y se comprometió a comprar el fruto a mejores precios que los ofrecidos en el mercado. Además les operó y gerencia el proyecto.
Un modelo a seguir
Bajo este esquema tripartito se han desarrollado dos proyectos: el de la hacienda El Palmar en Sabana de Torres (Santander) con 2.256 hectáreas y el de la hacienda El Horizonte en Puerto Wilches (Santander) con 1.460 hectáreas, éste último terminará sus obligaciones financieras dentro de un año.
“Este modelo de prosperidad compartida ha contribuido al desarrollo de estas regiones gracias al aumento de la actividad económica, a la generación de propiedad y de empleo y al establecimiento de empresas de servicios, lo cual demuestra que el campo es una alternativa de progreso y riqueza para el país”, afirmó Rubén Darío Lizarralde, gerente general de Indupalma.
Aparte de ser propietarios de las tierras y del cultivo, los campesinos cuentan con los beneficios de las Unidades Autónomas Empresariales, las cuales protegen integralmente sus derechos laborales e impulsan su educación y su progreso personal y familiar para que tengan mentalidad empresarial y emprendedora.
“Ya no estamos pensando que de pronto mañana no vamos a tener trabajo, o en qué pasará con el futuro de nuestros niños, porque aquí no nos preocupamos por eso, ya estamos en lo nuestro, hay que trabajar duro hay que sacar con calidad todo el fruto para que nos dé utilidades y así seguir adelante”, aseguró José Palomino, cooperativo propietario del proyecto El Palmar.
Con ambos proyectos se están beneficiando 280 campesinos asociados quienes son propietarios de 3.716 hectáreas de tierra y recibieron créditos para establecer 3.000 hectáreas de cultivos de palma de aceite (aprox.) 7.000.000 de dólares y hoy avaluados en 35´000.000 de dólares.